29 dic. 2008

SULA- LA CRUZ DEL SUR.

El hijo menor de Sir Robert Jones mira las aguas del río con el pequeño Sujit . Quién sabe porqué ha nacido esa amistad contemplativa que a diario crece mientras caminan bajo la indiferencia de un sol que hiere, sin brisa y en medio de una confusa multitud que apaga sin darse cuenta la tarde. Y deviene la noche. Sin viento que mueva el cielo. Quizá sea por eso que el olor resulte tan penetrante. Intenso a carne asada al que el pequeño Bob aún no se acostumbra. Y las llamaradas contrastando con la luna llena y el mutismo sepulcral, después de tanto tumulto diurno. Se han sentado en los ghats para intentar contar las estrellas y denso, emerge como viniendo del río un susurro difuso y se esfuma. Sujit señala las primeras estrellas con su brazo derecho y agita la mano mirando hacia el cielo. Hacia el sur. Emerge otra vez quién sabe de dónde un susurro impreciso y miran al río y no hay nada. El turno de Bob a la izquierda y el índice al norte y cuentan. Y ríen. Y Bob y Sujit agitan los brazos.
No han visto a las cobras en yunta.
Fin
Adela Inés Alonso

http://www.youtube.com/watch?v=f9CILV-QAg0&feature=related

22 dic. 2008

IMAGEN VIRTUAL

Perturba la forma del cuadro y la letra del texto confunde la imagen. La firma olvidada evoca sus trazos seguros que asombran. Las líneas, las curvas, los puntos. Sus manos ajadas revelan la siembra inmutable. Estéril. Estoica la pluma, tan seca y deforme, agranda las manchas de tinta caídas al piso impecable. Lustrado, pulido.Misterio y quietud de matices que huelen a invierno alteran la luz de la tarde. La tarde de octubre que cae en suspenso y quiebra los ecos de esta melodía. Que trepa y aturde, florece y marchita, conmueve y aplaca. La ropa tendida en la silla ostenta su ausencia presente, su ausencia que amplía en colores los rayos visibles del sol apagado, la luna sin rostro que mira y sonríe y estrellas opacas brillando hacia el sur. Su ausencia que sabe a un oculto pastel de cerezas, ansiado y distante, sin plato, sin mesa, sin velas.
La carta de Andrea, sin luz. Su letra, la forma, sus trazos enormes seguros gigantes, el cuerpo palpable de Esteban deforme con grietas fisuras, su ropa tendida, la almohada sin funda y la duda tan cierta, asombran. Tan blanca la noche, tan claro el ocaso, tan fértil la vida.

Adela Inés Alonso

17 dic. 2008

BECQUERÍA

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña jamás olvidada,
silenciosas las casas del sur
las paredes blanqueadas.

Cuántas leyes sacaste muchacha!
Te costó sancionarlas
Se te fueron los pesos del alma
mas pudiste arrancarlas

¡Ay! pensé; ¡cuánta ropa y astucia!
Cuánta puesta en escena
¡Qué argucia!
De derechos humanos y penas
Y La Plata distante, olvidada.

Vos amando los reyes de blanco
las armas, la trata
Y el negro perdura ensuciando.
Un karma, con los lagos del sur
ya blanqueados,
trepando las piedras
Te esperan.
Salud!

Adela Inés Alonso